Economía Circular

El término se escuchó por primera vez en los 80´s y luego un poco más se afianzó hacia los 90´s con la urgente necesidad de reemplazar el sistema lineal de “hacer, usar y desechar” debido a que en un planeta finito no es posible seguir extrayendo recursos de manera infinita; el modelo ha seguido madurando durante todas estas décadas hasta hoy donde ya es imperativa la transición debido a las nefastas consecuencias previstas por el cambio climático, así como lo que vislumbró aún más la pandemia, que el sistema se quebraría si la gente únicamente consumía lo necesario para vivir.

La economía circular busca principalmente tener una producción de bienes y servicios al tiempo que reducir el desperdicio de materias primas, y recursos no renovables.

Sin embargo, a pesar del boom que tiene este nuevo modelo económico su aplicación parece por un lado, tener dentro de sus detractores sectores empresariales robustos que no están dispuestos a dar el giro arriesgando todo lo que su zona de confort les ha permitido y por otro lado la premura de acelerar los procesos que contribuyan a su desarrollo; Para esto, apalancarse de la industria 4.0 será la apuesta más grande, solo valiéndose de tecnología e innovación podrán mantenerse por más tiempo el valor de los materiales en diferentes ciclos de vida, que es básicamente el principio de la circularidad; En la Naturaleza nada es desecho todo es nutriente y asemejar estos procesos sólo puede lograrse a través de dos ciclos muy diferenciados, el biológico y el tecnológico; el primero que permitirá REGENERAR, capturando valor en cada etapa de la descomposición y el segundo RESTAURAR, permitiendo la reparación, la remanufactura, el reutilizar y el reciclar. 

A pesar que varios países del Mundo, incluyendo Colombia que dentro de su política de Gobierno ha sido pionera en lanzarse a la Estrategia de Economía Circular la cual fue oficialmente decretada el 24 de enero del 2020, capacitando a más de 11 mil personas y haciendo alianzas con más de 230 organizaciones; La verdad, es que el concepto aún permanece dentro del reciclaje y el compostaje.

Ha sido el sector del emprendimiento quien a través de su búsqueda por indicadores que le agreguen valor y diferenciación logra crear ecosistemas que se acercan más al tan anhelado cierre de ciclo, aprovechando los desechos, optimizando el uso de algunos recursos, y propiciando el consumo responsable.

También el sector de la moda se ha visto permeado por el concepto de circularidad y es que, siendo catalogado como el responsable de una gran parte de emisiones de carbono, esclavitud de mano de obra y exceso de desechos debido a su modelo de producción rápida. Igual ha sido fuertemente golpeado por el cierre de sus fábricas y el bajonazo en ventas que produjo la actual situación del Mundo por la amenaza del virus; por lo que urge una transformación de fondo en el sector. Esta necesidad de procesos regenerativos y circulares debe ser vista incluso desde la innovación industrial, repensando toda la estructura de negocios, pasando de la venta neta del producto que además está pensado desde la obsolescencia programada, para que sea arrojado rápidamente a la basura; a la idea de un servicio que se presta, y que una vez agotado, se devuelva a su origen para que sea reutilizado o reingresado a otros ciclos incluso en diferentes industrias. 

En la moda circular también se parte del ecodiseño para crear un producto que pueda ser deconstruido, atemporal, perdurable y reutilizable hasta su mayor propósito. Considera los stocks desde una gestión optimizada, con flujos de materiales, energía y servicios de una manera controlada. Enfatiza en el uso frente a la posesión, reintroduciendo al ciclo económico aquellas piezas que ya no corresponden a una necesidad primaria del consumidor, propiciando el re-uso; trata también de encontrar una segunda vida a todos los productos que ya no son funcionales, y busca aprovechar los materiales que son considerados desechos para convertirlos en fibras; sin embargo, infortunadamente para el reciclaje en esta etapa solo se puede reprocesar el algodón y el poliéster en un proceso térmico-mecánico en el que puede volver a utilizarse la fibra para la fabricación de nueva tela; pero la tradicional forma de la industria de mezclar materiales en un mismo producto no permite ser 100% funcionales a los procesos de reciclado textil.

Desafiar el estatus quo y apostarle a un nuevo mercado “consciente” que le apunta a materiales reciclados y de origen orgánico o con certificación ambiental; utilización de tintes y pigmentos biotecnológicos, prendas que provengan de fuentes de materiales renovables y que puedan regresar de manera segura a un sistema natural cuando se desechan.

Lo cierto es que para que haya una Industria pensada abarcando los cuatro ejes del desarrollo sostenible, económico, social, ambiental y político; debe haber compromiso y transparencia en los procesos empresariales; creación de alianzas entre los distintos actores, potenciar la información y el conocimiento en un entorno colaborativo, prevenir, regular y controlar las ineficiencias en la producción, la distribución y la comercialización; así como un prosumidor que participe en la toma de decisiones y porque no en la transformación del modelo de negocio.

Autor

Angela Sarmiento

Directora Hub Moda Sostenible

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